Historia y Fiestas

FUENTE: Enrique Campana Alonso

escudo monsagro bien

Etimología

El pueblo de Monsagro, situado en el corazón del Parque Natural de Las Batuecas-Sierra de Francia fue catalogado como “villa” a mediados del siglo XVI, concretamente en 1551.

El origen de su nombre es una incógnita, aunque tiene mucha fuerza, en relación al origen etimológico de Monsagro, la siguiente hipótesis:

Tiene que ver con la batalla entre moros y cristianos librada en el conocido como Pico Mingorro de Monsagro en el aó 863, entre el Rey Ordoño I y Almondhir “El Omniada”.

Se cuenta que fueron decenas, incluso cientos, las bajas que sufrieron los combatientes cristianos, de ahí que se habilitara una zona santa para los enterramientos de los caídos, de ahí el nombre de Monsagro o “Monte Sagrado”.

Incluso, resultó herido el propio obispo, conocido como Obispo Hilario, que fue el encargado de bendecir el entierro masivo en lo que hoy es el pueblo de Monsagro.

Es más, el obispo, al marcharse camino de Ciudad Rodrigo, debido a que estaba herido murió durante el viaje, en lo que hoy es el pueblo de Sepulcro-Hilario.

Fiestas

Las fiestas grandes del pueblo de Monsagro se celebran en el mes de septiembre, el día 14, con motivo del patrón, el Santo Cristo de la Exaltación, donde se mezclan devoción, religión, cultura, folclore y tradición.

Antaño, los quintos del pueblo se encargaban de ofrecer el convite en las fiestas de San Sebastián y San Julián, al igual que se celebraba como jornada grande la Festividad de Las Águeda. Todo ello aderezado por los tradicionales bailes serranos, acompañados del son  de la gaita y el tamboril, hoy de la mano de Julio “El Serrano”, antaño de otros como EL Tío Piteo o alguno de hace más tiempo, como el Tío Custodio.

Día grande también ha sido en la historia de Monsagro el Martes de Carnaval, con los tradicionales disfraces, a base de sacas, cencerros y cabezas de vaca, que servían para asustar a los más pequeños de la villa. Días típicos, como el Domingo de Albillo, en el que se come el hornazo y jornada grande como la de San Pedro, en la que se contrataban a los “criados” para todo el año. Era el día en el que los pastores subían las cabras al monte, donde estarían hasta Todos los Santos.

Reseña histórica (escrita por Enrique Campana)

- El pueblo de Monsagro, se encuentra ubicado en el corazón del Parque Natural de Las Batuecas – Sierra de Francia. Se tiene constancia de que es villa desde mediados del siglo XVI, concretamente desde 1551, igualmente está documentado que a partir de 1562 sus alcaldes podían aplicar la justicia civil y criminal, es decir podían condenar incluso a muerte a los reos. Lo cual denota que en el antigüedad debió de tener cierta relevancia en la zona, como queda igualmente acreditado en la numerosa documentación existente en el archivo municipal, sobre el litigio que a lo largo de más de doscientos años mantuvo el municipio contra los todopoderosos frailes de la Peña de Francia, por los terrenos del llamado llano de San Andrés  aledaño al edificio conventual, pleito fallado finalmente a favor de los Dominicos.

- En la actualidad son escasos los vestigios de la pasada historia de la villa, del seguro rollo jurisdiccional no queda ni rastro, las únicas huellas aún visibles son tres pequeñas piedras en la fachada de una casa y un gran escudo en otra con símbolos inquisitoriales y una leyenda bajo él, amén de una antigua fuente en granito donde se repiten algunos de los grabados del escudo. Merece ser destacado el artesanal reloj catalogado del que aún ser conservan restos en la torre del concejo. En la actualidad Monsagro es, una pequeña localidad enclavada en un entorno natural privilegiado, con un paisaje idílico, ideal para quienes persigan el sosiego y la paz imposibles de encontrar en los grandes  núcleos urbanos.

- Circulan varias teorías con respecto a la posible formación del pueblo. Una de ellas data del año 750. Según ella un caballero francés ayudó  al rey Alfonso I en su guerra contra los moros, el monarca agradecido le habría entregado a cambio, las tierras en las que se ubica Monsagro. No sabemos si eso puede ser cierto, pero sí lo es, el que durante el reinado de Alfonso VI la Sierra de Francia se repuebla con los franceses de Raimundo de Borgoña.

Otra es del año 1195, y se fundamenta en la necesidad que el Obispo Martin, prelado de la diócesis de Ciudad Rodrigo, tenia de  leña y pastos para sus rebaños, sobre todo en la época estival, por ello habría fundado una aldea con el  fin de aprovechar esos recursos.

Pero sin duda la más extendida, y que además hace referencia al origen etimológico de su nombre, data del año 863, en estas fechas se habría producido una escaramuza entre la hueste mora del caudillo Almondhir  El omniada y las escuadras cristianas al mando del Obispo Hilario. Tras la batalla el citado Obispo mandó enterrar en el actual Monsagro  los cadáveres de los cristianos caídos, dando origen desde entonces al nombre actual, derivado del primigenio Mons sacer, o monte sagrado. Según la misma creencia, el propio Obispo pereció antes de llegar a Ciudad Rodrigo por causa de las heridas recibidas en la batalla y fue enterrado en un pueblo que lleva su nombre, Sepulcro Hilario.

-Son abundantes las tradiciones, gran parte de ellas perdidas definitivamente, algunas no hace relativamente tanto tiempo, como las de la calvochá que la chavalería celebraba el día de todos los santos, la cuartilla, especie de diezmo que los aspirantes pagaban a los mozos para ser uno más entre ellos, bendecir los campos desde el calvario el día de la festividad de  Corpus Cristi, o una de las últimas desaparecidas, el tocar la esquila por las calles del pueblo al oscurecer.

Como en todas partes casi todas las tradiciones están vinculadas al calendario litúrgico, trataremos  de elaborar un recorrido cronológico por algunas de ellas, la mayoría, aunque no todas desgraciadamente, todavía en activo.

Comenzaban las celebraciones con el día de los Reyes Magos, enfocada como ahora a los menores de la localidad. Seguidamente, el veinte de enero, San Sebastián patrón de los mozos, la víspera los jóvenes que ya habían pagado la cuartilla, cantan la alborada por las calles del pueblo y nuevamente tras una agotadora noche de fiesta se vuelve a cantar al alba, hecho lo cual a esperar la misa y procesión del santo, una vez terminado el acto litúrgico, convite en la casa consistorial sufragado por los mayordomos, invariablemente los quintos del año, posteriormente baile de tamboril, antaño amenizado por el  tío Custodio, o tío Piteo y en la actualidad por Julio el Serrano. Una semana después, es decir el veintiocho, se repite prácticamente calcado el ritual, pero en esta ocasión son los hombres los encargados de todos los menesteres, excepto la mayordomía, que suele ser ostentada por el ayuntamiento, debido a que San Julián es el patrón de la parroquia y por tanto es una de las dos fiestas locales del pueblo. El día cinco de febrero toca el turno a las mujeres y mozas de festejar de la misma forma a su patrona Santa Águeda. Seguidamente los carnavales. En Monsagro tenía especial relevancia el martes, por la mañana los vecinos acudían a la plaza para asistir hasta el medio día a unas jornadas de trabajo dirigidas por el Ayuntamiento, tras la comida la gente se daba a catar el vino que el propio consistorio ponía a disposición de los  eventuales jornaleros, esto como es de suponer, caldeaba el ambiente  y propiciaba el que los más osados desaparecieran para aparecer  vestidos de sacas, con el consiguiente terror que su advenimiento  y el de sus acompañantes portando cencerros y cuernos, provocaba en la gente más menuda.

Cuarenta jornadas después, la Semana Santa, donde además de las procesiones y ritos religiosos, la chiquillería esperaba la llegada del domingo de resurrección para comer el consabido hornazo, concretamente en Monsagro el hornazo se comía el domingo de resurrección, al día siguiente lunes y por último el domingo de la semana siguiente, el llamado domingo Albillo.

En la jornada del Corpus Cristi se engalana el pueblo con las calles tapizadas de tomillo y las paredes luciendo colgaduras de ramas de castaño durante todo el recorrido en el que además se erigen varios altares.

El veintinueve de junio, San Pedro, en este día los llamados entonces amos, contrataban los criados para rodo el año. Era así mismo, el día elegido por los ganaderos para trasladar sus rebaños a los corrales de la Seca o el Agadón en donde permanecerían hasta el día de todos los Santos. Para los mozos la noche,  madrugada de esa jornada tenía una connotación especial. A lo largo de toda esa noche se dedicaban a decorar los balcones de las mozas más populares o de su agrado, con ramas de cerezas maduras, en tanto que a las que les caían menos bien, las obsequiaban con cardos y gordolobo (en Monsagro llamado Gazapeo).

El catorce de septiembre, las fiestas del Cristo. El trece por la tarde toda la comunidad se desplaza a la ermita para subir en procesión el Santo Cristo del Amparo, bajo palio y a ritmo de tamboril. El catorce misa solemne, procesión, ofertorio, subasta del bollo y posterior convite a cargo del mayordomo si lo hay, y si no, a cargo del ayuntamiento que asume la mayordomía al ser esta la segunda fiesta local. El quince por la mañana procesión en el sentido contrario para depositar el Cristo en la ermita hasta el año siguiente.

Reflejar que, en la actualidad, tanto la celebración profana como la litúrgica,  ha sido  trasladada al segundo fin de semana del mes de septiembre.

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